Entrevista en La Vanguardia de BASSAS & CLEMENCEAU – 11.03.2015

«Nuestra naturaleza de despacho franco-español es una ventaja para las empresas con actividad en ambos países«

Las dos socias de Bassas & Clemenceau Iuris, además de contar con amplia experiencia en ambas legislaciones, están inscritas en los colegios de abogados de París y Barcelona con lo que ofrecen un conocimiento bicultural, bilingüe y bijurídico único.

-¿Qué especialidades jurídicas ofrece su despacho?

Somos expertas tanto en legislación española como francesa en materias de contratación mercantil, derecho inmobiliario, derecho de sociedades mercantiles y derecho procesal. Además, contamos con una red profesional que nos permite completar nuestros ámbitos de intervención en otras áreas del derecho (laboral y seguridad social, fiscal y administrativo).

-Hablando de las empresas españolas que deciden ir a Francia. ¿Cuál es su perfil de cliente?

Fundamentalmente trabajamos para pequeñas y medianas empresas de diferentes sectores y actividades que requieren asesoramiento en aspectos diversos. Por ejemplo: la redacción de contratos mercantiles (distribución, agencia comercial, franquicia, etc.), adquisiciones inmobiliarias, arrendamientos urbanos. También les ayudamos en la constitución de sociedades, en fusiones y adquisiciones, en la redacción de estatutos y pactos de accionistas, etc. Por último, representamos a nuestros clientes en litigios ante las jurisdicciones francesas o españolas.

-¿Dónde creen ustedes que fallan las empresas españolas que quieren implantarse en Francia?

Muchas empresas creen que la proximidad geográfica facilita la realización de negocios en Francia y eso no siempre es así. Existen aspectos culturales e idiomáticos que complican su implantación y que hay que tener muy en cuenta. Por otro lado, si bien la legislación francesa, en algunos aspectos, es más ágil y menos formal que la española, existen otras particularidades legales (como, por ejemplo, la legislación laboral) que pueden dificultar dicha implantación. A menudo, recurren a nosotros empresas que ya están inmersas en litigios porque han sido poco preventivas en algunos aspectos.

-¿Cómo ayudan a sus clientes españoles a que eso no ocurra?

Acompañándoles en todo el proceso de implantación. Identificamos para ellos las diferencias principales entre la legislación francesa y española y buscamos las fórmulas jurídicas adecuadas, anticipándonos a los riesgos y obstáculos existentes. Ello les permite tomar las decisiones más beneficiosas y prudentes para su negocio. Y junto a ello, les explicamos las diferencias culturales aplicadas a los negocios entre Francia y España que son muchas más de las que creemos.

-¿También hacen lo mismo para empresas francesas?

Sí, actuamos de igual forma para las empresas francesas que quieren venir a España, ya que nuestra naturaleza de auténtico despacho franco-español, con socios de ambas nacionalidades y oficinas en París y Barcelona, es una ventaja para las empresas con actividad en ambos países. Además de empresas francesas que actúan en España asesoramos a otros colectivos franceses, como los inversores que están realizando operaciones inmobiliarias en suelo español y que han aumentado considerablemente en estos últimos años.